Al estilo de Hoi An en Vietnam, Siem Reap en Camboya o Teruel en España, Luang Prabang es una ciudad segundona en el ámbito político que hace las veces de capital del país en el turístico, lo que endosa al visitante ventajas (amplia oferta y variedad de alojamientos, restaurantes, bares y colmados), guarradas gordas (que te clavan, como a un Cristo a la pared) e incluso gordas guarras (sin llegar al elitismo que la selección natural ha creado en las fiestas de despedida más locas de Benidorm). Hecha la pésima descripción que no debe faltar en todo blog que se precie de ser despreciable, podemos darle cera a la aldehuela o mimarla con dulces palabras. Corresponderé a su trato conmigo. Luang gusta porque es bonita, porque tiene nombre de china guapa, porque el río se lleva su mugre y sus miserias, porque cerca pacen montañas y bosques que orean sus calles, porque en sus cuevas y cascadas apetece ahogarse y perderse, porque hay deliciosos puestos que venden comida no tan deliciosa, y gusta, además, por sus pastelerías francesas con precios franceses, por sus edificios renovados y templos de madera lacada, por su mercado nocturno de baratijas y caratijas en el que dar vueltas desesperanzando con kilos de indiferencia a las tenderas, mientras da llega la hora de acudir al otro mercado nocturno (de comistrajes a la parrilla) en el que fundir caldereta sin parar en cuentas, y porque, no podía faltar, permite vivir unos días como quisieras vivir el resto del año. A Luang, como a Hoi An, Siem Reap y Sanchidrián, la ONU, la UNESCO, la OPEP y la Fundación Caja Zamora le han dado un titulamen que blandir ante urbes con más renombre por haber acogido corruptelas faraónicas tipo Olimpiadas o Foros Internacionales de vete a saber qué. A nadie le amarga un dulce, pero Luang no necesita engordar currículum con certificados, ni crear Ciudades de las Artes Marciales y las Ciencias Infusas. Hay ciudades que, como ciertas personas, atraen, sin más. Química, física, o magia simpática, no hay que darle vueltas. Normal que Roldan rondase estas verandas.
Excelente descripción y reportaje fotográfico. Roldan no tenía un pelo de tonto, desde luego. A mi tampoco me gusta viajar en autobus Jere, he malgastado demasiadas horas en las blasas como bien sabes. Siguiendo tu periplo cada vez me dan más ganas de ir por allí el año próximo, ¿es posible y económicamente asequible alquilar coche por Camboya?. A las malas lo llevo desde Móstoles.
Qué casualidad! Yo hoy he estado en Móstoles y me he venido en la blasa con un cate en moto bajo el brazo. El sur, que siempre me da calabazas. Eso si, la alusión a Benidorm casi me hace llorar también.
Coche en Camboya… en Laos sí he visto carteles de se alquila, en Camboya me huelo que también, es una especie de país sin ley. Hasta hace poco (dos años) no llevaban ni matrículas los vehículos. Según me dijo un inglés que tiene una empresa de alquilar motos y guiar adinerados, hay poca regulación de todo, impuestos incluidos, las leyes son escasas, si pagas, alguien te dará un coche. Échale 70 u 80 USD día, claro que si venís cuatro y el euro mantiene el tipo de cambio, sale a cuenta. La gasofa viene a estar en todas partes a 1 USD el litro, más menos. El petróleo no perdona en ningún lado.
Móstoles, Benidorm, etc… en todos Laos cuecen habas.