Nong Khiaw

El buen cazador sabe leer las señales. Y el buen viajero… el buen viajero debería preparar la billetera y dejarse de señales y gaitas porque no las hay universales, cada cual interpreta según su gusto. Hay quien lee mierda y sobreentiende miel. El mío dicta que si me topo con una referencia, sea de persona o libro, del estilo “…tarda en hacerlo, pero termina capturando al viajero” debo preparar la huida.

Venía de camino en el bote, siete horas en una silla sufrida, pero con tal deleite que pensaba perdonar al pueblo hasta ser un caserío abandonado. Sin terminar de desembarcar ya estaba subyugado. Antes de ubicar mis pertenencias en algún cuartucho tenía la boca abierta. Pueblo de ribera, rodeado de altas montañas y vegetación exuberante, con árboles centenarios que descollan entre la masa verde. Me huelo, además, que Nong Khiaw no es más que una entrada a paisajes más espectaculares, pero sólo tengo tiempo para dedicarle un día de bici.

Para bien de publicistas, el encanto no se puede pesar, e incluso es manipulable, de todas formas, ahí voy con mi vara de medir: con respecto a Nong Khiaw, Luang Prabang (y vaya si me gustó) es al encanto lo que una caricatura al modelo original. Dicha la exageración, finalizamos: Nong Khiaw, o la prueba de que si necesitas dos días para apreciar una ciudad, te has equivocado de sitio.

Fotos Nong Khiaw.

Deja tu respuesta