El título es un decir, faltaría, no hay que tener razones para hacer o deshacer nunca nada, a las amebas nadie les pide excusas por sus seudópodos, a nosotros tampoco se nos debería por nuestros espasmos, pero a lo que voy. Encontré la revista en papel, apesta, y no hablo de la tinta o la celulosa. Su edición online la tenéis en http://www.southeastasiabackpacker.com (sólo en inglés), o un ejemplo de número completo pinchando aquí. Doy la referencia porque los habrá a quién el rollo guayismo que se trae entre manos resulte atractivo, de hecho apostaría porque tiene más defensores que detractores, y también porque si alguien tiene en mente dejarse caer por aquí bien está que sepa con lo que se puede topar. Ahora no voy a defender el concepto mochilero, ni a denigrarlo, pero cuando se mezcla con el desfase guiri-ibicenco me parece la última aberración occidental que faltaba por exportar (es otro decir, siempre podemos superarnos). En parte por eso y en parte por el apunte de Lonely (“paraíso para los amantes de la cultura”) sigo en Chiang Rai; miedo me da ir a Chiang Mai. El concepto mochilero es cada vez más “backpacker”, vocablo inglés del término en español, quiero decir, hay una americanización (en el sentido peyorativo del término) conceptual, a través de su propia venta. Por simplificar, murió de éxito (es el tercer decir, pues no está muerto, sino más vivo que nunca, aunque tal vez “diferente”).