Hasta el rabo…

…todo es toro. Si los chinos se tomasen tan en serio la entrada de turistas a su país como se toman la salida de oriundos yo habría cenado con los rusos y el indio en Shenzhen; o a la inversa, si los chinos pusieran tanto celo en la salida de patrios como en la entrada de extranjeros, conoceríamos a los chinos gracias a los libros de Fu Manchú (bastantes insidiosos, por cierto). La visita a Hong Kong se alarga mientras consigo solucionar el problema con el visado. Para explicarlo con un ejemplo, imagina que para ir de Madrid a Ceuta, ciudad autónoma, no te piden ningún permiso en especial, pero para el trayecto contrario has de haber adquirido un visado, aún si a tu punto de origen, Madrid, llegaste con los papeles en regla. Un sinsentido que confunde. Para más escarnio, se añade que al recoger el visado de China, de una entrada, hice hincapié en la visita a Hong Kong, y tras sesudas consultas con papeles y ordenadores se me afirmó que con ese visado no tendría problema. Los cachondos olvidaron decir que no tendría problema en salir del distrito de Shenzhen, entrar es diferente.

Mientras espero, estoy en el barrio chino. Claro, aquí todos los barrios son chinos y están llenos de chinos, y tiendas chinas. Hasta los 7Eleven son chinos. Pero este barrio no es solo el barrio chino, sino el “barrio chino”. Lo que viene a decir que es un sitio céntrico lleno de neones, comercios, restaurantes y bares infames, edificios viejos, hostales sórdidos, callejones oscuros y húmedos, escaleras estrechas empapeladas con publicidad ininteligible y, por supuesto, personajes variopintos, algunos de los cuales lo mismo te ofrecen un Rólex, que hashish o “something special”; son el Corte Inglés del hampa y viven la eterna semana fantástica de la pillería; puedes confiar tanto en ellos como en un párroco dirigiendo una guardería. La noche cayó hace mucho, gotean los canelones, los rascacielos rasgan las nubes, la poca gente que aún permanece en la calle tiene cierto aire de vividor, por decirlo de modo cortés, y hay un replicante, deambulando, al que las réplicas no le valieron de nada. A lo Blade Runner.

Fotos Hong Kong.

3 Respuestas a “Hasta el rabo…”

  1. Amiga Invisible says:

    Estás en todo un plató de cine de ciencia ficción y nos dejas sin afotos?

  2. Jeremías Poebe says:

    Éso lo escribí con las prisas, casi a las dos de la mañana, en un ordenador de un antro que encontré de casualidad. Para enviar un correo a los rusos tuve que instalar un explorador de Internet de lo mal que iba el ordenador que tenían. No estaba el horno para trastear con las fotos. Tal vez hoy tenga tiempo y acceso a chismes válidos.

  3. Álvaro says:

    Si, definitivamente caminar por Hong Kong o Shanghai hace que uno se sienta un Blade Runner, y eso que son la cara bonita de China. Beijing es cuento aparte. De todas formas es un país que me intriga y me gusta bastante.
    Saludos !!

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