Tan sólo dispongo de unas horas para conseguir llevarme algún recuerdo Bangkok que no esté relacionado con los medios de transporte; pero la falta de tiempo no impedirá que me lo tome con la pachorra y el interés sesgado habitual. Mientras inyecto nuevas imágenes en mi defectuosa retentiva, añado más fotos de Shenzhen a la web. A Shenzhen, regresé sin problema un día después de lo previsto, tras aportar dólares, de nuevo, bastantes, para beneficio de la grandeza del inmenso Estado chino.
Jere, compra la versión original de “Karate a muerte en Bangkok”, que mejor souvenir e inversión de dinero, siempre habrá coleccionistas que pujen por tamaña obra maestra. Shenzhen es más grande que Asia.
A destiempo he leído tu comentario. Ya no puedo traer un incunable original de muerte en Bangkok. A ver si nos vemos antes de fin de año…