November 26th, 2009
De viaje te mueves como transeúnte que va de compras a una gran avenida llena de tiendas y escaparates. Dentro, a un lado del mostrador, el cliente, al otro, el servidor. Lo malo es cuando la mercadería es de tu agrado pero no te llega el efectivo: mirar, pero no tocar. Algo similar sucede cuando viajas y te ves semi-obligado (obligar, no obligan a nada) a pasarte la vida detrás de un miserable cristal de autocar. Tienes un escaparate estupendo pero no hay manera de echar el guante. Se te escapa lo que deseas. De vez en cuando, abren una ventanita de espacio-tiempo, con la excusa de evitar colapsos urinarios, para que no revientes de frustración. Mis últimos viajes habían sido en coche o andando, y aquí probé dos días las delicias de la moto. Está claro que hacer lo que te da la gana es otra cosa. Viajar en autobús es barato, te permite conocer de vez en cuando a barbianes de tu palo, pero a mí no me compensa, con esa trágala, no más.
El trayecto entre Vientián y Luang Prabang, de 10 horas en autobús y digamos que la mitad en vehículo privado, es espectacular, valles entre altas montañas de caliza, pobladas de bosque continuo, collados a los que auparse y el Mekong serpenteando a su antojo. Con suerte, saldrás de él con una sucia foto como recuerdo; sin suerte, tu vecino de butaca correrá la cortina para evitar el sol mientras dormita.
Ayer aludía a la libertad del que viaja a solas y a que ésta sufre a veces coacciones. El autobús te quita poco menos que lo que ganas yendo a tu aire. Al autobús no le importa si conoces a los otros 40 fulanos o vas con ellos por azar, te los impone, junto con horarios, itinerarios y paradas, como el Registro Civil te endosa tus herederos legítimos. Mi lamento se deriva de que, en ocasiones, no hay otra opción (aparte de traer tu vehículo). Los países del Sureste Asiático bien merecen una visita, y afortunado el que pueda hacerla sin usar autobuses. Los hay que dirán que es parte de su encanto; sucede que a mí me agrada más elegir lo qué me debe encantar y ayer hubiera optado por parar varias veces a disfrutar de las vistas y los bares a pie de carretera. Me encanta llevar mi vehículo y parar en gasolineras apartadas y pueblos birriosos donde lo mejor que puede hacer uno, y con suerte, es perder el tiempo a lo tonto.
Fotos desquite en bici alrededor de Luang Prabang.
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November 25th, 2009
Llevo un par de días rumiando pros y contras acerca de viajar a solas, y tal dedicación no evita que a la cabeza sólo acuda obviedad tras obviedad, así pues, os ahorro leerlas. No digo que sea la mejor manera de ir y venir, pero a mí cada vez me engancha más. Si tienes apego por la sensación de libertad (si bien siempre coartada y relativa, no deja de haber una cierta escala mesurable), prueba. Ahora bien, libre no significa mejor, ni más divertido, feliz, atractivo, sencillo, agradable. Ocurre que de tan acostumbrados como estamos a la esclavitud múltiple, se puede convertir incluso en algo complicado de sobrellevar. La vida del esclavo puede no ser bonita, pero es clara, predecible, fácil. Según para quién, una mala discusión tal vez sea mejor que mirarse al espejo o que un saco de opciones entre las que elegir con cada despertar. Según para quién, no hay buen momento si no es compartido. Según para quién, lo que no se hace por y para uno mismo, no vale una mierda. Imagino que cada cual sabe si le conviene cruzar el umbral de su casa en procesión o a solas.
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November 24th, 2009
No suelo leer estando de viaje. Acarreo con algún libro, pero nada en comparación con la lectura que hago estando en casa, más constante y dedicada. Traje dos tochos y la guía. Leí en los trenes, aviones y aeropuertos mientras venía hacia Asia, y los finalicé durante la estancia en el hospital. Con la guía continúo, en modo duda-consulta. Digamos que no concibo leer estando de viaje, bien está, pero es una acción accesoria. Leer, que me gusta, es un disfrute más del hogar y del día a día. Sin embargo, para gustos, he coincidido con personas que compraban libros e incluso me han pedido intercambiar alguno, con el gesto del desesperado. Ratos muertos que hay que matar mientras morimos. En mi caso, cuando no estoy de un lado para otro, me dedico a estupideces como actualizar el blog o tratar de sacar una foto más payasa que la más payasa del día anterior, lo cual no es nada sencillo. También dedico tiempo a tratar de abstraerme y distanciarme al máximo de la cultura local. Requiere esfuerzo constante, es un sin vivir. Dios y ayuda me cuesta no saludar en laosiano a los laosianos, de tanta insistencia como ponen foráneos y residentes. Ya que pago, prefiero atención en castellano, pero soy consciente de que la manteca que suelto no da para tanto. Dios y ayuda me cuesta comparar siempre lo que veo con lo que conozco: sabores, edificios, horarios. Ser impermeable no es tan sencillo como parece; un mínimo desliz y acabas contaminado. Todo esto a cuento de que hoy pasé a una tienda de libros usados, esperando encontrar una foto absurda, y pregunté si había literatura en castellano. Sólo uno, fue la respuesta. Vaya, se pone interesante, pensé. He salido del comercio con el libro “Cosecha Roja”, del autor de “El Halcón Maltés”, Dashiell Hammett. Cuando el destino te lleva a una perdida librería y te coloca un único libro en español en las manos, es difícil decir que no. De pequeños detalles acaban surgiendo revoluciones.
Fotos Vientián 2.
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November 23rd, 2009
La capital confirma mis sospechas, digan lo que digan la renta per cápita y las clasificaciones económicas, en Laos son más limpios, ordenados y cívicos que en Camboya, donde lo son a su vez más que en Vietnam. Si hubiese hecho el viaje a la inversa hubiera sido un poco frustrante. Según caminé, al cruzar cada frontera, las expectativas auguraban un lento descenso a los infiernos, que lejos de cumplirse va convirtiéndose en una elevación a los cielos. Cuyo punto culminante será la vuelta a casa, paraíso terrenal donde los haya.
Fotos Vientián.
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November 22nd, 2009
Tadlo, la aldea donde hice noche, me ha dado el mejor reposo del viaje. Fresco, dos sábanas gruesas y cama con somier de madera; más duro no podía pedirlo para estirar los huesos. Por la mañana, el frío en la moto agarrotaba los músculos, así pues, me he ganado un masaje postducha antes de subir al autobús en el que pasaré la noche mientras me acercan a Vientián. Seguro que el Sur y la zona centro de Laos dan para más, pero hay que seguir estirando las líneas en el mapa, que los días en el haber menguan para todos.
Fotos altiplano Bolaven 2.
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November 21st, 2009
Sé que hay varios lectores motorileros, alguno más camino de serlo cuando me fui de España, y uno que me ha pedido que esté ojo avizor acerca de las posibilidades de recorrer esta región en moto. La guía afirma que Malasia, Indonesia y Tailandia son los mejores países, pero no da mucho detalle. Por lo que he visto y preguntado Camboya y Laos son más recomendables que Vietnam (demasiado tráfico, demasiado caótico y zonas prohibidas al tránsito por el Gobierno), aunque no obstante éste último se puede recorrer de Norte a Sur siguiendo la ruta habitual de los mochulueros. En Camboya no hay problema para comprar una moto y luego venderla, especialmente si el negocio se realiza en la capital; el coste de una moto apropiada son alrededor de 2000 USD. Aparte, hay agencias que organizan visitas, recorriendo el país en una moto de cross por carretera y sendas. En Laos se puede alquilar una moto de cross en Vientián (la capital) y bajar hasta casi la frontera con Camboya por la carretera que usamos el resto de mortales o a través de bosques, por tan sólo 20 USD al día. Existe la opción de enviar el grueso del equipaje a Pakse (cerca de Camboya) y devolver la moto a su origen, ambas cosas por 50 USD. Ese recorrido, luego se puede enlazar con el norte de Camboya, donde está la zona más agreste y con más caminos entre foresta, pagando uno de los tours que comentaba. Existe una guía de Lonely con información para recorrer los tres países en bicicleta, que puede servir a ratos. Si hay alguno más atrevido, sirva de ejemplo el belga que estaba ayer en un ciber en Pakse. Partió en moto desde su casa y ha llegado a Laos a través de Asia Central, incluyendo Irak, Afganistán y Pakistán. Ya pondrá rumbo a Camboya, Tailandia y después América de Norte a Sur.
Por mi parte, muy modesta, estoy encantado con la mini Honda que me han dado. He cogido rápido el equilibrio y el asunto marchas, e incluso he atropellado a mi primera gallina, dando gas a tope no fuese a tener que pagarla. Intuyo el comienzo de una próspera relación con las dos ruedas; era la variable que me faltaba por resolver en la ecuación “América Latina”.
Fotos altiplano Bolaven.
Vietnam en moto (en francés): http://sarahetdavid.top-depart.com
Camboya en moto (compra-venta y tours): http://www.twocambodia.com
Laos en moto: http://www.gt-rider.com
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November 20th, 2009
Dame un fulcro y moveré el bote pensaba mientras, de modo imperceptible, nos alejábamos de Don Det y Don Khon, dos terruños sin margen de acción ante un supuesto deshielo mayor de lo habitual en el Himalaya. Ves estas islas y países y te dices, más vale que sea un bulo y una exageración lo del cambio climático, porque de haber un cambio rápido de la meteorología, hay demasiados que van a cagar vinagre, y es obvio que los menos favorecidos han cogido turno con antelación. No sería la primera vez en la historia que el clima provoca guerras, hambrunas o migraciones masivas, pero sí sería la primera en ser televisada y en la que existe una conciencia de global de los problemas que padecen terceros. Aunque tampoco hay que sofocarse, desde lejos vemos los peligros aumentados y las desgracias disminuidas, tenemos una perspectiva y un rasero infundibuliformes. Por lo que respecta a mi situación terrenal, estoy en Pakse, teórica ciudad de paso, que me resulta muy agradable, como todo en Laos, por ahora. La excursión por la altiplanicie de Bolaven me parece que la alargaré de un día a dos o tres, lo que tal vez paralice por momentos el blog.
Fotos camino Pakse.
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November 19th, 2009
Hay un disco del grupo Sober con ese título. Un disco que ahora mismo no puedo escuchar y cuyas melodías no recuerdo. Sin embargo, Paradiso existe y me gusta.
Fotos some kind of Paradiso.
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November 18th, 2009
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November 18th, 2009
No tenía pensado venir porque no sabía de su existencia, pero al comprar el billete de autobús a Laos, me redirigieron oportunamente: “¿Cómo no vas a ir a Don Det? ¡Deberías!” “Oiga, que no sé de qué me habla, lo pensaré”. Consulta con la almohada (me gustan poco mullidas de manera que uso la guía de cabezal) y pago del trayecto fueron un solo gesto. Don Det bien merece seguir al dedillo los principios de la hipotiposis, vayamos allá.
Hace dos años no tenía electricidad, ahora hay Internet por satélite, alojamientos cada vez más cuidados, y están terminando una pista de coches de choque, con su correspondiente música pastillera y tremendos focos articulados. Hay carteles con ofertas de empleo que reclutan chonis, debido a que se necesitan para dar ambiente junto a la caseta de los tickets. Por desgracia, he llegado un par de meses antes de su apertura. Me alegro por el que pilla cacho, dejarse los riñones en el arrozal es duro y augura un futuro difícil. Lo fácil es escribir en una guía acerca de un lugar maravilloso, con apostilla incluida sobre la inconveniencia de que aparezcan bares con televisor, y sin embargo contribuir a inundar este pacífico rincón de astracanes y desarrapados como el que suscribe. Lo fácil es pulsar Control + G para guardar el trabajo bien hecho, justo antes de bajar al bar con pantalla gigante de plasma de tu barrio, porque algunos lo merecen; los laosianos, que coman arroz y callen; que prevalezca el bien del que disfruta por dos días observando la vida que otros sobrellevan desde que nacen. Lo cierto es que hay miles de sitios desconocidos como el Don Det de hace treinta años que, colonización francesa aparte, debía ser más menos como el Don Det de hace un par de siglos; pero a ver quién leches va a querer ir allí.
Del paraíso bíblico anunciado no digo nada. En verdad, no sé cómo es el paraíso bíblico. Imagino que un sitio sin curas, profetas, iglesias, libros sagrados y mandamientos.
Fotos Don Det.
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