La técnica narrativa del flashback no se lleva en los blogs, pero vamos a darle uso. Estábamos entrando en Laos, dejemos ahí la acción, en esa tierra de nadie que separa la entrada de un país de la salida del otro, y rebobinemos hasta Ban Lung (recordad, hay un Mapa). Sucede que uno hace sus cálculos y luego se van al garete. Sucede que medir la distancia en kilómetros es de ricos y medir la distancia en horas, también. Sucede que los pobres ni mensuran ni planifican, sobreviven, y quien se arrejunta con malasombra ya sabemos como termina. Sucede que el destino, fumista y despistado, a poco que le das pie, equivoca su camino, y te retiene en una ciudad en la que no debiste figurar más de media hora, es decir, en Stung Treng; nombre ríspido que suena a desgracia, atasco, insulto, agresividad contenida. Sucede, además, que se te alegra el día y te das cuenta de cuánto se equivoca la fonética.
La habitación es sórdida, con aspecto de celda y zahúrda, creo que por seguir la moda de los “hoteles del terror”. Fauna local, telarañas, grifos rotos, ausencia de cisterna y lavabo, ventana que no encaja, mosquitera que da fe de haber cumplido con garantías, chirridos, puerta metálica con enrejado, doble techo con agujeros de broca, pintura deslucida, descascarillada, con manchurrones, espejo resquebrajado y con marcas de manos, baño con rastros de todo tipo de supuestos anteriores clientes, sombra de estanterías que fueron, cortinas deshilachadas, apenas sujetas al riel por cordones, pasillo de presidio sin luz. Esto es más conocido que la ruda, no me impresiona, tramoya elaborada al detalle para solaz del cliente. Y a mí, me ha salido g r a t i s, qué bella palabra, da gusto pronunciarla, despacio. Ah, la fortuna, cómo me cuida a veces. No obstante, recuerda, si vienes a Camboya, no quieras detenerte en Stung Treng, que te lo imponga guión ajeno, sale a cuenta. Mañana volveremos al Sur de Laos y sus cuatro mil islas en las aguas del Mekong, que tal vez sean menos, pero es lo más parecido al paraíso bíblico que he visto en cuarenta y pico días.